



Un viaje familiar terminó en una odisea de barro y abandono para los aproximadamente 85 pasajeros que viajaban en el Tren de las Sierras el pasado martes. El siniestro, que consistió en un descarrilamiento de la formación, se produjo en una zona de difícil acceso ubicada entre las localidades de Villa Giardino y Huerta Grande.
Daniela, una de las pasajeras que viajaba junto a sus dos hijas adolescentes, relató el dramático momento vivido: "El tren se sacudió todo hasta que nos avisaron que se había descarrilado. Fue un susto muy grande y lo peor es que no tenían ningún protocolo de evacuación".
Según el testimonio, los pasajeros permanecieron encerrados un largo tiempo sin información clara. Ante la respuesta de que el encarrilamiento tardaría al menos tres horas, la mayoría optó por la autoevacuación ante la falta de asistencia del personal ferroviario.
La pasajera también señaló deficiencias estructurales en la formación, como matafuegos ubicados en lugares inaccesibles (debajo de los asientos) y aires acondicionados que perdían agua e inundaban el piso del tren.
Sin embargo, uno de los puntos más polémicos fue el trato recibido por parte del personal: "El mecánico salió de la cabina y nos dijo textualmente que la culpa era del 'gobierno porquería que votaron'. Respuestas horribles que no tenían nada que ver con la situación crítica que estábamos pasando".
Finalmente, los pasajeros coincidieron en que la formación circulaba a una velocidad inusual para un día de lluvia y suelo inestable. "Según una pasajera frecuente, el tren iba muy rápido. Con el barro de estos días, deberían haber tenido más precaución", concluyó Daniela, quien adelantó que entre los pasajeros se hablaba de realizar una denuncia colectiva por la negligencia sufrida.